Si empezase a contar nuestra historia desde el principio, olvidaría tanto que me volvería loca por partida doble. La primera partida sería hacer retroceder a todos estos sentimientos a través del tiempo, que me la tiene jugada.
La huelga de hambre involuntaria de tus besos, no sienta nada bien. Y esque nadie leyó la letra pequeña del amor, en la que dejaba bien claro lo siguiente: "¡ojo! No tiene usted derecho a recriminar nada. La compañía no se hace cargo de cuan largo sea el olvido de la causa. No nos hacemos cargo, a
su vez, de los improperios y desazones que puedan cometer las almohadas." Y ahora toca aguantar todo eso. Que traidoras las almohadas... que crueles conservando tu olor. Amigas aliadas de tu lado vacío de la cama.
A veces suena hasta bonito, dulce y hasta con ganas de más el dolor y la melancolía.
ResponderEliminaruff. Cuanto remueve.
Hola Jorge! Acabas de resucitar un poco este blog. El cual en realidad nunca llegó a la vida del todo.
EliminarLa verdad es que ha sido una sorpresa que me llegase al correo un comentario de aquí. Me intriga, ¿cómo has llegado?
Y si, te voy a dar la razón el dolor y la melancolía pueden llegar a ser "bonito y dulce" y hasta "con ganas de más", de hecho creo que el dolor es muy peligroso, infinitamente más que el amor (o lo que se conoce como tal cosa). Puede llegar a ser como una droga y toda droga lleva consigo la posibilidad de una adicción...
No te das cuenta de hasta que punto eres adicto/a hasta que miras a tu alrededor y te das cuenta de que los has perdido todo. De que tu vida no avanza, de la manera en que esa droga te ancló a un pasado del que no saliste. Ahí te das cuenta de lo peligroso que puede llegar a ser. Luego toca resurgir, dejarlo atrás, desanclarte y seguir adelante. Recuperar a la persona que fuiste o al menos, su esencia.
Pero de eso todavía no soy capaz de hablar.
Gracias por tu presencia y guardo tu blog, que no me quiero perder alguna de las películas de las que hablas.